El Equipo del Señor.
 
La Cruz.
El Tren Equivocado.
¿Como arreglar al Mundo?
No juzgues apresuradamente.
La Supertienda.
Todas tus lagrimas y toda tu sangre.
El poder del sacrificio.
El Equipo del Señor.
El Valor de la unidad.
La Golondrina
Gúliver y Los Liliputenses.
Ojos Magicos.
Otro ha Fallecido.
Papi, prestame cinco dolares.
Tres Jovenes.
¿Que diran de mi?
“El secreto de las águilas”
Lo que Yo podria hacer.
“El Aguila”
La isla de los sentimientos.
Una Caja de Besos.
La Televicion.
Clavos de Coraje.
El Conejo y el Perro
La historia del Burro
El Barbero
EL COFRE DE VIDRIO ROTO
El Fabricante de Lápices...
EL TURISTA Y EL SABIO
El Elefante Encadenado
Quitate la Capa
¿Quien Gana la Carrera?
El Profesor que reto a sus estudiantes.
Granos de Cafe.
El Equipo del Señor.

Estuve en el Espíritu y me encontré junto al Señor observando un juego de pelota. El equipo del Señor estaba jugando contra el equipo de Satanás y le tocaba batear al equipo del Señor en la última parte de la novena entrada con dos outs.
Seguimos mirando cuando el próximo bateador llegó al plato y su nombre era el Amor. El Amor tiró a la primera tirada e hizo un imparable ya que el Amor nunca falla. El próximo bateador era la Fe, que también logró otro imparable ya que la Fe y el Amor siempre trabajan juntos. El próximo bateador era la Sabiduría. Satanás inició movimiento y tiró su primera tirada, pero la Sabiduría lo miró bien y lo hizo pasar, porque la Sabiduría nunca se deja engañar por las trampas de Satanás. Primera bola. Con tres tiradas más, la Sabiduría pasó a primera base con cuatro bolas.
Con las bases llenas, el Señor me dijo que el siguiente bateador era su jugador estrella. La Gracia se acercó al plato. Yo comenté que no parecía un jugador valioso. Todo el equipo de Satanás pensó lo mismo y no se interesaron cuando vieron la Gracia.
Pensando que había ganado el juego, Satanás inició movimiento y tiró su primera tirada. Para el asombró de todos, la Gracia conectó con la pelota más duro que nadie. Pero Satanás no se mostraba preocupado ya que su jugador del campo central, el Principado del Aire, dejaba pasar muy pocos bombos. Cuando fue a coger la pelota, le pasó el guante, le dio en la cabeza y lo mandó contra el suelo. Después de rebotar de la cabeza del Principado del Aire, la pelota pasó por encima de la verja para un cuadrangular. El equipo del Señor ganó el juego.
El Señor entonces me preguntó si yo sabía por qué el Amor, la Fe y la Sabiduría pudieron ponerse en base pero no podían ganar el juego. Le contesté que no sabía. El Señor me explicó: «Si tu amor , tu fe y tu sabiduría hubiesen ganado el juego, entonces pensarías que tú mismo lo hiciste. El amor, la fe y la sabiduría pueden ponerse en base, pero solo mi gracia te puede hacer llegar a «Ganar». Mi gracia es lo que Satanás nunca puede detener».